Los lugares de Buenos Aires que The New York Times recomendó para una escapada de 36 horas
The New York Times publicó un itinerario de fin de semana por la ciudad que incluye galerías de arte en un ex shopping, el Teatro Colón, el MALBA, tango en Almagro y parrillas clásicas. Una guía cálida y práctica para descubrir Buenos Aires con mirada fresca.
El 29 de octubre de 2026, The New York Times incluyó a Buenos Aires en su famosa sección “36 Hours”, que propone recorrer una ciudad en un fin de semana. La nota, firmada por la corresponsal Emma Bubola, arma un itinerario que combina arte, arquitectura, verde, comida y tango, pensado para quienes llegan después de un largo vuelo y quieren sentir rápido el pulso de la ciudad.
El recorrido arranca el viernes en las Galerías Larreta, en Retiro. Este ex shopping de lujo de 1957, que quedó casi vacío tras la pandemia, hoy alberga Central AFFAIR: un espacio con 16 galerías de arte contemporáneo que reúne obras de artistas emergentes y nombres como León Ferrari y Víctor Grippo. Es una forma interesante de ver cómo un lugar que parecía perdido vuelve a latir con creatividad.
A pocas cuadras está el Acuario Bar, en la planta baja de la Casa de Estudios para Artistas. El bar, con sus banquetas de terciopelo celeste y ventanales ondulados, se convirtió en punto de encuentro de artistas. La recomendación es probar el vitel toné, la mousse de chocolate o un dirty martini antes de seguir la noche.
La velada continúa en el Teatro Colón. La sala de butacas rojas y su acústica legendaria (tan perfecta que, según la frase atribuida a Pavarotti, cualquier error se nota) siguen impresionando. Después de la función, el plan es cerrar el viernes en Zum Edelweiss, clásico de la calle Libertad donde actores e intelectuales comen ñoquis con goulash o bife a la Bismarck.
El sábado comienza con una caminata por el Parque Tres de Febrero en Palermo. El Rosedal y el Lago de Regatas invitan a pasear entre árboles que, en gran parte, son herencia del paisajista Carlos Thays. La mañana sigue en el MALBA, donde se sugiere empezar con un brunch en su restaurante Coronado: el mbejú, esa torta crocante de almidón de mandioca, es una de las recomendaciones.
Dentro del museo, la colección de arte latinoamericano del siglo XX incluye un autorretrato de Frida Kahlo, obras de Diego Rivera, Antonio Berni y Xul Solar. La tarde se dedica a recorrer Recoleta buscando diseño local: Casa Almacén, Panorama y las carteras talabarteras de Aynié. Después, una visita al Museo Evita en una mansión de principios de siglo.
El atardecer invita a sentarse en Cora, el café art déco en la planta baja del emblemático edificio Kavanagh. Luego se puede pasar por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, ejemplo de arquitectura brutalista, cuya entrada es libre con registro. Antes de la cena, un vermú o cerveza en Varela Varelita, uno de los bares notables de la ciudad.
La cena del sábado es en Parrilla Peña, bodegón clásico: ojo de bife con malbec mendocino y de postre flan con crema y dulce de leche. La noche termina en Almagro, cuna del tango. En el Boliche de Roberto tocan músicos acústicos a centímetros del público mientras se toma fernet con coca. Del otro lado de la plaza, La Catedral Club ofrece clases de tango y luego pista libre en un antiguo galpón.
El domingo arranca en la Panadería de Anchoíta, con medialunas de masa madre de centeno y el churrinche de hojaldre con crema y cítricos. Desde ahí el itinerario se mueve hacia Colegiales y Chacarita, barrios donde viven muchos creativos. Se recomienda pasar por el Mercado de las Pulgas para ver objetos vintage y caminar por el Cementerio de la Chacarita para ver su panteón brutalista.
Cerca está Naesqui Libros, librería-café que organiza talleres de collage y escritura creativa. El cierre ideal es en Chuí, restaurante vegetariano en un galpón convertido en jardín, con platos como queso llanero a la parrilla, polenta blanca y palta quemada.
Para moverse, el artículo recuerda que se puede pagar colectivo y subte con tarjeta o celular, aunque las apps de viajes suelen ser la opción más práctica. Desde Ezeiza, taxi o auto por aplicación. Y un consejo práctico: llevar efectivo suele dar descuentos en muchos comercios, y es mejor cambiarlo en casas autorizadas que retirar de cajeros.
Este itinerario del New York Times muestra una Buenos Aires que mezcla lo clásico con lo que está renaciendo, sin prometer experiencias perfectas, pero con lugares que invitan a caminar, mirar y sentarse a disfrutar del ritmo propio de la ciudad.