Ni una manía ni un simple juego: 7 razones por las que tu bebé hace pedorretas todo el rato
Las pedorretas no son solo un gesto gracioso. Te contamos siete motivos por los que tu bebé las repite tanto y cómo ayudan a su desarrollo y al futuro lenguaje.
Si tu bebé pasa el día haciendo pedorretas, soplando, vibrando los labios y salpicando saliva, no estás solo. Muchas familias se preguntan si es una fase, una manía o algo que hay que corregir. La buena noticia es que, lejos de ser algo para preocuparse, las pedorretas son una herramienta poderosa en el desarrollo de tu hijo.
Este comportamiento, que suele aparecer entre los 4 y los 8 meses, forma parte del juego oral y vocal que los bebés usan para explorar su cuerpo y el mundo. Y sí, también es una forma de comunicarse con vos antes de que lleguen las primeras palabras.
1. Están practicando el control de la boca y la respiración Las pedorretas requieren coordinar los labios, la lengua, el paladar y el flujo de aire. Es un entrenamiento motor fino que más adelante les servirá para comer sólidos, beber de un vaso y, sobre todo, para hablar.
2. Descubren su propia voz y los sonidos nuevos Cuando hacen “brrr” o “prrr”, están experimentando con volúmenes, vibraciones y ritmos. Es la primera vez que notan que pueden producir sonidos distintos al llanto o al arrullo. Ese descubrimiento es fascinante para ellos.
3. Refuerzan el vínculo con vos Cada vez que tu bebé hace una pedorreta y vos respondés con risas, caras o imitando el sonido, se genera un ida y vuelta. Ese intercambio es la base de la comunicación y fortalece el apego. Para él es como decir “¡mirá lo que sé hacer!” y ver que te encanta.
4. Están explorando las sensaciones táctiles y sensoriales La saliva, las vibraciones en los labios, el cosquilleo… todo eso les da información valiosa sobre su propio cuerpo. Muchos bebés lo hacen especialmente cuando están contentos, aburridos o necesitan calmarse.
5. Prepara los músculos para el lenguaje Los sonidos que se producen al hacer pedorretas se parecen mucho a las consonantes bilabiales (p, b, m). Es como un ensayo general de las primeras sílabas: “pa”, “ba”, “ma”. Los fonoaudiólogos lo consideran un precursor natural del balbuceo y las primeras palabras.
6. Les ayuda a regular emociones Algunos bebés recurren a las pedorretas cuando están cansados, sobreestimulados o, al contrario, cuando necesitan entretenerse solos un rato. Funciona como una especie de auto-regulación sensorial.
7. Es simplemente divertido y los hace sentir poderosos No subestimemos el placer. Descubrir que pueden hacer un sonido tan gracioso que hace reír a toda la familia les da una enorme sensación de competencia y alegría. Y eso, en la primera infancia, es oro puro para la autoestima.
¿Qué podés hacer cuando tu bebé hace pedorretas todo el día?
Lo mejor es seguirle el juego. Imitá los sonidos, respondé con entusiasmo y, si querés, agregá palabras simples: “¡Qué pedorreta más grande hiciste!” o “¡Mirá cómo sopla!”. De esa manera convertís ese momento en una pequeña conversación.
Evitá corregirlo o intentar que pare. Es una etapa normal y pasajera que suele ir disminuyendo cuando aparecen más sílabas y palabras. Si en algún momento notás que tu bebé no hace ningún tipo de sonido vocal ni responde a tu voz, comentáselo al pediatra, pero las pedorretas en sí no son motivo de preocupación.
Al final del día, esas pedorretas babosas son una de las primeras formas que tiene tu bebé de decirte: “Estoy aquí, estoy aprendiendo y me encanta compartirlo con vos”. Disfrutalas, grabalas y reíte. Ya vendrán las palabras, pero estos sonidos ruidosos y húmedos también forman parte de la historia de cómo aprendió a hablar.
Y si hoy estás con la ropa manchada de saliva, recordá: cada pedorreta es un paso más en su desarrollo. Lavadora puede esperar, estas conexiones no.