Familia y vida cotidiana

Primeros auxilios para perros y gatos: qué hacer si se atragantan

Reconocer las señales de asfixia y actuar con rapidez puede salvar la vida de tu mascota. Compartimos los pasos básicos recomendados por veterinarios ante esta emergencia común.

Publicado el 16 de agosto de 2026, 15:00 hs

Primeros auxilios para perros y gatos: qué hacer si se atragantan
Infobae — Tendencias (fuente general de respaldo)

Una pelota que rueda por el living, una golosina que cae de la mesa o un hueso que parece inofensivo: en segundos puede convertirse en un peligro real para tu perro o gato. La asfixia por cuerpo extraño es una de las emergencias más frecuentes en las casas con mascotas y, aunque da miedo, saber qué hacer puede marcar una diferencia enorme.

Lo primero es reconocer las señales. Un animal que se atraganta suele mostrar inquietud intensa, busca aire con desesperación, puede tener arcadas fuertes, sonidos raros al respirar o, en los casos más graves, silencio total. Las encías o la lengua que se ponen azuladas son una alarma roja. Muchas veces confundimos estos síntomas con tos común o vómitos, pero la intensidad y la falta de aire cambian todo.

Mantener la calma es clave

Ante la sospecha, lo más importante es no entrar en pánico. Intentá tranquilizar al animal para que no se ponga más nervioso. Si lo permite y sin arriesgarte a una mordida (el miedo puede hacer que muerda sin querer), abrí con cuidado la boca y mirá si ves el objeto. Si está visible y fácil de agarrar, intentá sacarlo con los dedos. Nunca fuerces ni metas la mano profundamente: podés empujar el objeto más adentro o lastimar al animal.

Para perros medianos o grandes existe una técnica llamada “J-Stroke” o extracción externa. Se coloca al perro boca arriba, se extiende el cuello y con los pulgares se empuja hacia arriba y afuera siguiendo una forma de J. Esta maniobra no se recomienda en gatos ni en perros muy pequeños por su tamaño y fragilidad. Lo ideal es que antes veas videos de fuentes confiables como la American Veterinary Medical Association (AVMA) o centros veterinarios universitarios para tener claro el movimiento.

Cuándo pasar a otras acciones

Si no lográs sacar el objeto y el animal sigue sin respirar bien, algunas personas prueban una adaptación de la maniobra de Heimlich, pero hay que usarla con mucha precaución y solo brevemente. En caso de que el perro o gato pierda el conocimiento, hay que empezar reanimación cardiopulmonar (RCP) adaptada a mascotas mientras alguien prepara el traslado urgente al veterinario más cercano.

La RCP en animales no es tan efectiva como en humanos (puede generar como máximo un 30 % del gasto cardíaco normal), por eso es tan importante llegar rápido a la clínica. Organizaciones como la RECOVER Initiative ofrecen cursos de RCP veterinaria que valen la pena si tenés mascotas en casa.

Nunca hagas esto

Durante una asfixia, no le des agua ni comida. Podés provocar que aspire líquido o partículas y genere una neumonía grave. Tampoco intentes que “trague fuerte” ni lo cuelgues de las patas: esas ideas caseras pueden empeorar todo.

La prevención siempre es el mejor aliado

La mayoría de estos accidentes ocurren durante el juego o la comida. Elegí juguetes adecuados al tamaño de tu perro o gato, supervisalos cuando les des premios o huesos, y guardá objetos pequeños fuera de su alcance. Los cachorros y gatitos curiosos son especialmente propensos, pero cualquier edad puede tener un mal momento.

Los veterinarios insisten en algo muy sensato: es mejor salir corriendo a la guardia por una falsa alarma que lamentar no haber actuado a tiempo. Si tenés dudas sobre cómo actuar en una emergencia, preguntale a tu veterinario de confianza. Muchos ofrecen talleres de primeros auxilios para tutores o te pueden recomendar recursos confiables.

Llevar el número de la clínica veterinaria 24 horas anotado en un lugar visible y tener una botiquín básico actualizado también ayuda a sentirte más preparada. Al final, lo que más salva vidas es la combinación de prevención, conocimiento básico y actuar sin perder tiempo.

Tu mascota depende de vos en esos momentos críticos. Con información clara y práctica, podés transformar el miedo en acción efectiva y, muchas veces, lograr un final feliz.

← Volver al blog