Receta de pan de molde inglés: rápida, fácil y perfecta para el mate
Aprendé a preparar en casa este pan suave y esponjoso, ideal para sándwiches, tostadas o meriendas. Una receta simple que rinde 12-14 rebanadas y se conserva varios días.
Ingredientes
- 500 g de harina 0000
- 300 ml de leche tibia
- 50 g de manteca a temperatura ambiente
- 30 g de azúcar
- 10 g de sal
- 7 g de levadura seca instantánea
Preparación
- Disolver la levadura en la leche tibia junto con el azúcar y dejar reposar 5 minutos hasta que se active.
- En un bol grande colocar la harina con la sal, hacer un hueco y agregar la mezcla de leche y la manteca blanda. Integrar hasta formar una masa.
- Amasar sobre la mesada enharinada 8-10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
- Formar un bollito, colocar en un bol aceitado, cubrir y dejar levar hasta duplicar el volumen (45-60 minutos).
- Desgasificar la masa, estirar en rectángulo y enrollar ajustando bien. Colocar en molde enmantecado.
- Dejar levar nuevamente 30 minutos hasta que casi llegue al borde del molde.
- Precalentar el horno a 180°C, barnizar con leche si se desea y hornear 30-35 minutos hasta dorar.
- Desmoldar sobre rejilla y dejar enfriar completamente antes de cortar.
Hay pocos aromas que llenen la casa como el del pan de molde recién horneado. Ese olor tibio y suave que sale del horno invita a cortar una rebanada todavía caliente, untarla con manteca y disfrutar el momento. Lo mejor es que prepararlo en casa es mucho más sencillo de lo que parece y no requiere habilidades de panadero profesional.
En Argentina este pan rectangular de miga blanca y corteza fina se convirtió en un clásico de la merienda: sirve para sándwiches de miga, para tostadas con dulce de leche o simplemente para acompañar el mate de la tarde con los chicos. La versión casera permite controlar los ingredientes y evitar aditivos innecesarios.
La receta que compartimos hoy, adaptada de Infobae, es rápida y pensada para familias que quieren sumar un pan casero sin complicaciones. Se amasa en poco tiempo, leva una sola vez y el resultado es un pan tierno que se corta en rebanadas finas o gruesas según la ocasión.
Ingredientes (para un molde de 20x10 cm aprox.)
- 500 g de harina 0000
- 300 ml de leche tibia
- 50 g de manteca a temperatura ambiente
- 30 g de azúcar
- 10 g de sal
- 7 g de levadura seca instantánea (o 21 g de levadura fresca)
Pasos
Primero disolvés la levadura en la leche tibia junto con el azúcar y dejás reposar unos 5 minutos hasta que se active. En un bol grande colocás la harina con la sal, hacés un hueco en el centro y agregás la mezcla de leche y la manteca blanda. Integrás todo hasta formar una masa suave.
Amasás sobre la mesada enharinada durante unos 8-10 minutos hasta que la masa quede lisa, elástica y no se pegue. Si queda muy seca podés agregar un chorrito más de leche, pero sin pasarte. Formás un bollito, lo colocás en un bol aceitado, cubrís con un paño limpio y dejás levar en un lugar tibio hasta que duplique su volumen, aproximadamente 45-60 minutos.
Una vez que levó, desgasificás la masa con suavidad, la estiráis en forma rectangular y la enrollás como un brazo de gitano, ajustando bien para que no queden burbujas grandes. La colocás en el molde enmantecado y dejás levar nuevamente unos 30 minutos, hasta que la masa llegue casi al borde.
Precalentás el horno a 180°C y cocinás el pan durante 30-35 minutos, hasta que esté dorado por arriba. Si querés una corteza más suave, podés barnizar la superficie con un poco de leche antes de hornear. Una vez listo, desmoldás sobre una rejilla y dejás enfriar completamente antes de cortar.
Este pan se conserva bien envuelto en film o dentro de una bolsa hermética hasta 5 días en la heladera. También podés cortarlo en rebanadas, congelarlas y tenerlas listas para tostar directamente del freezer durante hasta 2 meses.
Preparar pan en casa con los chicos puede convertirse en una linda actividad: ellos pueden ayudar a amasar, medir ingredientes o elegir si quieren agregarle semillas o un toque de miel. No hace falta que salga perfecto, el objetivo es disfrutar el proceso y el aroma que llena la cocina.
Recordá que los valores nutricionales varían según las marcas de ingredientes y el tamaño de las porciones. Si tenés dudas sobre alimentación infantil, consultá siempre con el pediatra o nutricionista de tu familia.
Fuente: Infobae